TRIBUNAL SUPREMO DE ELECCIONES

Epítome del Vuelo, Autor: Escultor José Sancho Benito

Entre las esculturas mas sobresalientes de José Sancho, se encuentra "Epitome del Vuelo", obra que se inauguró el 13 de setiembre de 1996.

Esta bella escultura se encuentra ubicada en la Plaza de La Liberta Electoral, frente al Edificio del Tribunal Supremo de Elecciones. Entre sus características más importantes están las siguientes:

Título de la obra: Epitome del Vuelo

Autor: José Ismael Sancho Benito

Técnica: Talla Directa en granito rojo

Dimensiones: 300 x 200 x 180 centímetros

Material a utilizar: Granito de Carrara

Plazo de ejecución: 6 meses

Costo $ 53.500,00

Debido a las dimensiones de la obra y a las dificultades intrínsecas, el escultor la trabajó en Italia durante seis meses, contando allí con los servicios de un taller y ayudantes.

El Tribunal Supremo de Elecciones, cubrió solo los costos materiales y directos, pues los honorarios profesionales fueron donación de Sancho.

Cuando el Tribunal le solicitó una obra para ubicarla en la Plaza de la Libertad Electoral, pensó en un elemento plástico que evocara el vuelo; el autor relata lo siguiente: " acudí a los recursos que a lo largo de mi carrera como escultor he venido empleando para expresar la necesidad de la elevación", de quien son características las obras figurativas donde animales individuales o en bandadas sacuden alas o emprenden el vuelo.

La escultura es, sin embargo, bastante abstracta, aunque si se observa con detenimiento, se verán fácilmente los elementos alados, pisciformes y oviformes.

El lugar donde se ubica la obra muy cerca del Parque Nacional, de la Biblioteca Nacional y del Centro Nacional de la Cultura, cobra un significado especial para el artista.

En palabras del mismo autor, podemos descubrir lo que el realmente quiso expresar a través de dicha obra:

" Epítome del Vuelo resume o compendia esa necesidad que he sentido siempre de escaparme hacia el cielo. Como hecho extraordinario debo mencionar que el Tribunal Supremo de Elecciones, no me sugirió ningún tema y que el espacio que me estaban asignando era perfecto para representar ese contenido simbólico. Pensé por otra parte en la necesidad de un material imperecedero que no requiriese mantenimiento de ninguna naturaleza: por eso escogí el doro granito que estará ahí perpetuamente".

José Sancho hizo primero un pequeño modelo en madera y luego una maqueta y un montaje fotográfico que sirvieron al museo de Arte Costarricense para autorizar el proyecto.

Epítome del Vuelo del escultor José Sancho Benito

Acerca del autor, José Sancho Benito

Escultor costarricense , que nació en el centro de Puntarenas el 18 de abril de 1935. es hijo de Rafael Angel Sancho Cordero y Marina Benito Chaves.

En sus esculturas siempre han existido dos ideas principales, lo marino y lo femenino.

En el primer caso, la explicación se encuentra en la necesidad de seguir siendo niño o de volver a serlo. De ahí la persistencia de vivencias que se grabaron muy sólidamente en su memoria, cuando durante su infancia, contemplaba embelesado las bandadas de aves volando rasantes a lo largo de la costa, y los grupos de peces deslizándose bajo la tenue transparencia de la superficie de mar, y los reptiles asoleándose inmóviles sobre las rocas del litoral.

En el segundo caso ha venerado el sagrado fenómeno de la femineidad que muy en especial encarna la hembra humana, este hermoso ente biológico que se acerca tanto a la naturaleza animal y a las flores: instintiva, intuitiva, seductiva, procreadora, perpetuadora y además, deliciosamente posesiva. De ahí, los torsos sensuales, evocadores de un ideal de belleza nada más.

Podemos rescatar algunas palabras filosofía en las siguientes líneas:

"Tanto como ocurre con las necesidad consideradas básicas, la vida nos plantea otras igualmente valederas; por ejemplo: para subsistir y sin ser consciente de ello, uno necesita construirse sus propias y distintas realidades, con lo que suele engañarse y engañar a sus semejantes; uno necesita, pues escapar de la realidad y refugiarse en otras no necesariamente admitidas.

Además no es difícil aceptar que somos mortales y cósmicamente insignificantes; por esto necesitamos abrazar creencias; inventamos dioses y demonios, y nos forjamos ilusión de la trascendencia, del más allá, con ideas tan dadas por ciertas como la resurrección, la reencarnación y la inmortalidad del alma.

Bibliografía:
Archivo del Tribunal Supremo de Elecciones.
Periódico La Nación de:
13 de setiembre 1996
15 de setiembre 1996

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