ACTA N.� 16-2024

 

Sesi�n solemne celebrada por el Tribunal Supremo de Elecciones a las veinte horas y cinco minutos del cuatro de febrero de dos mil veinticuatro, con asistencia de la se�ora Magistrada Eugenia Mar�a Zamora Chavarr�a �quien preside�, del se�or Magistrado Vicepresidente Max Alberto Esquivel Faerron, de la se�ora Magistrada Zetty Mar�a Bou Valverde, del se�or Magistrado Luis Diego Brenes Villalobos y de la se�ora Magistrada Mary Anne Mannix Arnold.

 

ART�CULO PRIMERO.- Con motivo de las elecciones municipales celebradas hoy en nuestro pa�s, este Tribunal procede a celebrar la presente sesi�n solemne a fin de dar a conocer a la opini�n p�blica, a la sociedad costarricense y a la comunidad internacional, los primeros resultados del es

cr

utinio de votos realizado por las juntas receptoras de votos.

ART�CULO SEGUNDO.- La se�ora Magistrada Presidenta, Eugenia Mar�a Zamora Chavarr�a, da inicio a la sesi�n, expresando lo siguiente:

�Muy buenas noches.

Se�or Orlando Aguirre, Presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Se�or Ministro de Seguridad P�blica y Gobernaci�n, don Mario Cordero Zamora.

Se�ora Adilia Caravaca, Presidenta Ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres.

Se�or Magistrado Vicepresidente Max Alberto Esquivel, se�ora Magistrada Zetty Bou, se�or Magistrado Luis Diego Brenes, se�oraMagistrada Mary Anne Mannix, se�oras y se�ores Magistrados suplentes de este Tribunal; distinguidos integrantes del cuerpo diplom�tico acreditado en Costa Rica, estimables representantes de los partidos pol�ticos; se�oras y se�ores de las misiones de observaci�n internacional acreditadas para estas elecciones; se�ores Delegados del Cuerpo Nacional de Delegados; respetables profesionales de la prensa que nos acompa�an; se�ores invitados especiales, amigos y amigas todas. En nombre de la familia electoral, sean bienvenidos al Tribunal Supremo de Elecciones, casa de la democracia costarricense.

Hoy Costa Rica ha vuelto a votar en paz y libertad para elegir a sus representantes populares, como lo ha venido haciendo, de forma ininterrumpida, desde hace 75 a�os. Hoy hemos ratificado, de nuevo, nuestra vocaci�n democr�tica; nuestra convicci�n de que reconocernos libres e iguales, de que canalizar nuestras diferencias y aspiraciones -a trav�s de la pol�tica, la ley y las urnas-, es el camino costarricense, del cual no nos apartaremos jam�s.

Ha sido la de hoy una jornada intensa. Punto culminante de un proceso muy desafiante para este organismo electoral. Ya en el pasado hab�amos advertido que las elecciones locales eran mucho m�s complejas log�sticamente que las nacionales. Tambi�n dijimos, al convocar estas elecciones en octubre pasado, que esta elecci�n, en particular, ser�a especialmente desafiante, por las caracter�sticas espec�ficas que presentaba.

Pero ahora sabemos, adem�s, que las turbulencias pol�ticas, que en el pasado se daban �nicamente durante los comicios presidenciales y diputadiles, pueden arreciar tambi�n durante los procesos municipales.

Nunca antes, de previo a una elecci�n, como ha ocurrido en las �ltimas semanas, hab�amos sido objeto de una ofensiva digital de desinformaci�n tan agresiva, llena de calumnias y discursos de odio dirigidos contra las magistradas y magistrados de este Tribunal. Nunca antes, tampoco, se hab�an formulado tantas gestiones expresamente dirigidas a impedir la celebraci�n de las elecciones o a impedirnos a nosotros y a nosotras, como jueces y juezas electorales, dirigirlas, como es nuestro deber constitucional.

Sabemos que, en distintos pa�ses del mundo, el ataque sistem�tico a las autoridades electorales, las campa�as dirigidas a desacreditar a sus funcionarios y las teor�as de la conspiraci�n, que buscan promover la desconfianza en los resultados de las urnas y hasta la violencia pol�tica, son una lamentable tendencia. Lo sabemos. Pero ustedes tambi�n saben que el Tribunal Supremo de Elecciones, siempre cumplir� su mandato constitucional. Esta instituci�n, a sus magistradas y magistrados, y a sus cerca de 1.400 funcionarios, no nos apartaremos de nuestra misi�n de asegurarles, a los costarricenses, procesos competitivos y reglados en los que, en pie de igualdad, puedan libremente escoger a sus representantes populares.

Y no nos apartaremos de esa obligaci�n y convicci�n, porque tambi�n sabemos que no estamos solos. Cada estudio de opini�n p�blica o incluso an�lisis de la conversaci�n digital, como el que hace pocos d�as publicaba la Universidad Latina, dan testimonio del s�lido respaldo que tiene este Tribunal Supremo de Elecciones entre los costarricenses. Un pueblo noble pero no ingenuo, que no se amedrenta ante campa�as de desprestigio; un pueblo noble que, por el contrario, nos honra con su confianza y del que nos sabemos servidores obligados a la transparencia, a la eficiencia y al buen hacer.

Un pueblo noble que no se ha quedado cruzado de brazos, y que ya sea dentro del Cuerpo Nacional de Delegados, de iniciativas de la sociedad civil como la incubadora de liderazgo +Costa Rica o la Asociaci�n C�vica Costa Rica �ntegra, o, incluso, desde la empresa privada, como la Uni�n de C�maras UCCAEP, la C�mara de Industrias, los colegios profesionales como el de Inform�ticos y el de Ingenieros y Arquitectos, distintas universidades p�blicas y privadas, medios de prensa, y miles de ciudadanos, han dicho presente, y poniendo sus manos en el arado, ha salido en defensa del m�s valioso de los activos de este pa�s: su emblem�tica democracia.

Hoy tambi�n corresponde un merecido reconocimiento a los partidos pol�ticos participantes. Los dos cambios normativos, aplicados por vez primera en nuestro pa�s: la ley que limita la reelecci�n indefinida de los cargos municipales y la emblem�tica resoluci�n de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, ordenando que las n�minas partidarias fueran paritarias, implicaron una gran presi�n y significaron un gran esfuerzo para todos ellos.

Igual reconocimiento debemos extender a los m�s de doscientos mil agentes electorales que, a lo largo y ancho del pa�s, no han faltado al llamado de la Patria, en especial a las personas integrantes de las juntas receptoras de votos quienes, desde las cinco de esta ma�ana, han desplegado su mayor esfuerzo para que ning�n costarricense quedara sin votar.

Los votos ya fueron emitidos y, en unos minutos, les ofreceremos los resultados que est� arrojando nuestro sistema de transmisi�n provisional, desde las juntas receptoras en todo el pa�s; y el martes, aqu� en nuestra sede central, empezaremos el escrutinio definitivo dirigido a determinar y declarar la elecci�n de los 6.212 cargos en disputa, dando por concluido el proceso electoral.

A quienes no hayan sido favorecidos por la voluntad popular, muy respetuosamente los invito a la autocr�tica, a la satisfacci�n de haber concurrido con honradez a esta elecci�n y a valorar qu� deben hacer mejor o diferente para, en el futuro, obtener mejores resultados. Y a quienes s� resulten electos, les pido humildad. Humildad para extender la mano solidaria a las dem�s fuerzas pol�ticas, conscientes de que la complejidad de los desaf�os que enfrentan nuestras comunidades no podr�n ser superados por ning�n individuo ni partido en solitario; de que, para salir adelante, requerir�n de las ideas y de los aportes de distintos actores, y, sobre todo, de que nuestro pa�s, en especial cada uno de los pedacitos de �l que habitamos, no merece una dirigencia pol�tica enfrascada en una est�ril y permanente confrontaci�n, sino que necesita m�s generosidad, m�s trabajo, m�s altura de miras y un esfuerzo compartido que honre nuestro pasado y alumbre un futuro mejor para todas y todos.

Muchas gracias.�

ART�CULO TERCERO.- Se da a conocer la visualizaci�n del primer corte de los datos transmitidos.

ART�CULO CUARTO.- A las veinte horas y veinte minutos el Tribunal dispone continuar en sesi�n permanente a los efectos de atender ampliamente los incidentes de la presente elecci�n.

 

 

 

 

Eugenia Mar�a Zamora Chavarr�a

 

 

 

 

 

Max Alberto Esquivel Faerron

 

 

 

 

 

Zetty Mar�a Bou Valverde

 

 

 

 

Luis Diego Brenes Villalobos

 

 

 

 

Mary Anne Mannix Arnold