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PRIMER SEMESTRE 2026 NÚMERO 41 |
ISSN: 1659-2069 |
Democracia bajo presión: desafíos y defensa institucional
Máximo Alberto
Zaldivar Calderón*
https://doi.org/10.35242/RDE_2026_41_1
Nota del Consejo Editorial
Recepción: 16 de diciembre de 2025.
Revisión, corrección y aprobación: 5 de enero de 2026.
Resumen: Analiza las diferentes
etapas por las que atraviesa la democracia hoy en día, desde la desconfianza
interna hasta las presiones externas. Sin embargo, apunta que su fortaleza
radica en el valor de la independencia institucional, su defensa por parte de
la ciudadanía y la cooperación internacional.
Palabras clave: Democracia / Debilitamiento de la democracia /
Fortalecimiento de la democracia / Participación ciudadana.
Abstract: The
article analyzes the different stages that democracy is going through today, from
internal distrust to external pressures. However, it points out that its
strength lies in the value of institutional independence, its defense by
citizens and international cooperation.
Key Words: Democracy / Weakening of democracy / Strengthening of democracy / Citizen participation.
1.
Introducción
La democracia, entendida esta como el sistema político
que garantiza la libertad, la igualdad y la participación ciudadana en la toma
de decisiones, atraviesa hoy un momento de prueba (Dahl, 1998 y Diamond, 2019).
En muchas partes del mundo, y especialmente en América Latina, se percibe un
cansancio social, una erosión de la confianza en las instituciones y un
desencanto con los resultados de los sistemas democráticos (Latinobarómetro,
2023).
Durante la presentación del 7.º Informe del estado de
la región en el Tribunal Supremo de Elecciones de la República de Costa
Rica (TSE), por parte del Programa Estado de la Nación, se confirmó esta
erosión de las conquistas democráticas de las últimas tres décadas en la
mayoría de los países de Centroamérica (Programa Estado de la Nación, 2024). No
estamos presenciando el fin de la democracia, pero sí una transformación
profunda de sus cimientos. Lo que está en juego no es solo la estabilidad
política, sino el sentido mismo del contrato social que la sustenta (Levitsky y
Ziblatt, 2018).
2.
La democracia en la era de la desconfianza
Durante décadas, la democracia liberal fue vista como
el punto de llegada de la modernidad política. Sin embargo, en los últimos años
se ha observado una tendencia preocupante: el aumento de la insatisfacción
ciudadana con su funcionamiento (Diamond, 2019).
Según encuestas recientes de opinión pública, más del
60% de los ciudadanos en América Latina se declaran insatisfechos con la
democracia, aunque una mayoría sigue prefiriéndola frente a cualquier otra
forma de gobierno (Latinobarómetro, 2023). Este dato revela una paradoja: las
personas creen en la democracia, pero desconfían de quienes la administran.
Los partidos políticos han perdido representatividad,
los congresos son percibidos como ineficaces y los sistemas judiciales como
lentos o parciales. La corrupción, la desigualdad y la falta de oportunidades
han erosionado el contrato de confianza entre la ciudadanía y el Estado
(O’Donnell, 2004).
El 7.º Informe del estado de la región confirma
que los partidos políticos son las instituciones con menor nivel de apoyo
ciudadano, con niveles que oscilan entre el 25% y el 35% (Programa Estado de la
Nación, 2024). Esto coincide con lo señalado por Thomas Carothers, autor e
investigador estadounidense, quien sostiene que en
América Latina, pese al arraigo histórico de los partidos políticos, existe un
sentimiento generalizado de que estos han entrado en una profunda crisis
(Carothers, 2006).
En medio de este vacío de credibilidad, emergen nuevos
liderazgos que, amparados en la frustración social, prometen soluciones rápidas
y concentraciones de poder que con frecuencia terminan debilitando la
independencia de las instituciones democráticas (Levitsky y Ziblatt, 2018).
3.
Presiones externas e internas: la nueva geografía de la amenaza
Las democracias contemporáneas enfrentan presiones
internas y externas simultáneamente. La tecnología ha transformado la manera en
que las personas se informan, deliberan y participan políticamente. Las redes
sociales, inicialmente celebradas como instrumentos de empoderamiento
ciudadano, también se han convertido en canales de manipulación, desinformación
y polarización (International Institute for Democracy and Electoral Assistance [International IDEA], 2023). Los algoritmos
amplifican los extremos, mientras que la lógica de la inmediatez castiga el
pensamiento crítico y el diálogo informado (Sunstein, 2017).
Asimismo, han surgido nuevas formas de injerencia
transnacional, donde actores estatales y no estatales buscan influir en
procesos electorales mediante desinformación digital, financiamiento opaco o
presión económica (Freedom House, 2024). A ello se suman crisis estructurales
como la migración masiva, la inseguridad, la pobreza, el cambio climático y la
desigualdad persistente, que tensionan la gobernabilidad democrática y reducen
la capacidad de respuesta estatal (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
[PNUD], 2023).
4.
Instituciones en resistencia: el valor de la independencia
Frente a esta realidad, la primera línea de defensa es
institucional. Las democracias sólidas se sostienen sobre instituciones capaces
de resistir presiones políticas, económicas y sociales, y de actuar conforme al
Estado de derecho (North, Wallis y Weingast, 2009). Los organismos electorales
desempeñan un papel fundamental. Su autonomía y profesionalismo garantizan que
la voluntad ciudadana se exprese de manera libre y justa (International IDEA,
2022). Cuando esa independencia se erosiona, el sistema democrático entra en
riesgo.
Como lo expresó recientemente la consejera del
Instituto Nacional Electoral (INE) de México, Dania Paola Ravel, citada por
Pérez “cuando las autoridades electorales toman decisiones que no son populares
o afines al poder, surge la tentación de perseguirlas para mermar su
independencia” (Pérez, 2025, párr. 3). Lo mismo ocurre con el poder judicial,
los parlamentos y los medios de comunicación: sin independencia y rendición de
cuentas, las instituciones pierden su capacidad de control democrático
(O’Donnell, 2004).
Por eso, defender las instituciones democráticas
implica no solo protegerlas de la interferencia política, sino también
modernizarlas, transparentarlas y acercarlas a la ciudadanía. La burocracia
distante y opaca debe transformarse en una institucionalidad abierta, digital,
accesible y eficiente. Una institución moderna es una institución que escucha,
comunica, rinde cuentas y actúa con integridad.
5.
La ciudadanía como motor de defensa democrática
Ninguna institución puede sostenerse sin legitimidad
social. La defensa de la democracia depende también de una ciudadanía activa,
capaz de exigir transparencia, participar con responsabilidad y resistir el
autoritarismo (Putnam, 1993).
La educación
cívica es estratégica para formar ciudadanos críticos e informados y funciona
como un antídoto frente a la desinformación (United Nations Educational,
Scientific and Cultural Organization
[UNESCO], 2021). En este sentido, la educación cívica cobra un valor
estratégico. Formar ciudadanos informados, críticos
y comprometidos con los valores democráticos es una inversión en estabilidad y
paz. Una democracia con ciudadanos pasivos es frágil; una democracia con
ciudadanos conscientes es resiliente. La educación cívica también sirve como un
antídoto natural a la desinformación, y ha estado siempre a disposición de los
órganos electorales que, a veces, a pesar de limitaciones presupuestales
existentes, deben priorizar la educación cívica en su planificación
estratégica.
Los jóvenes desempeñan un papel crucial al reimaginar las formas de participación política mediante
activismo digital, voluntariado e innovación democrática (Organisation for
Economic Co-operation and Development [OECD], 2020). Un ejemplo reciente
es la movilización juvenil, particularmente los jóvenes identificados como la
generación Z en Nepal, durante el mes de septiembre del 2025, donde la presión
social organizada a través de redes digitales contribuyó a la salida del primer
ministro K.P. Sharma Oli (BBC
News, 2025).
6.
La cooperación internacional: apoyo y corresponsabilidad
En un mundo interconectado, la defensa de la
democracia requiere cooperación internacional. Las misiones de observación
electoral y los organismos multilaterales aportan legitimidad, asistencia
técnica y acompañamiento en contextos de tensión (Carothers y O’Donohue, 2020).
La cooperación debe respetar la autonomía nacional y
fortalecer capacidades locales. Los recientes cierres y reestructuraciones de
agencias de cooperación tradicionales, como la Agencia de los EE. UU. para el
Desarrollo Internacional (USAID), han generado vacíos significativos de apoyo,
principalmente aquellos relacionados con la gobernabilidad, democracia y
elecciones, lo que ha aumentado la presión sobre los pocos mecanismos aún existentes
en esa materia (OECD, 2023).
En esta materia hemos visto cambios profundos
recientemente que no solo han creado un vacío de apoyo vital en momentos
críticos, sino que han cargado a los donantes existentes con una sobredemanda
por parte de organismos internacionales, pero también organizaciones locales,
las cuales dependían de ese mecanismo de cooperación que había prevalecido por
varias décadas. Esperamos que este periodo de ajuste pase pronto, y se pueda
continuar con una cooperación efectiva que no sustituye, sino que lo fortalece
y que acompaña procesos.
7.
Desinformación y posverdad: el campo de batalla invisible
La desinformación se ha convertido en un arma política
y geopolítica de alto impacto. Manipular la percepción pública resulta hoy más
eficaz que alterar una urna electoral (Wardle y Derakhshan, 2017). Por ello, la
defensa democrática debe incorporar una dimensión comunicacional. Combatir la
desinformación no implica censura, sino comunicación transparente, basada en
evidencia y educación en pensamiento crítico (UNESCO, 2023). Las autoridades
electorales, judiciales, los gobiernos centrales y locales deben comunicar con
claridad, transparencia y evidencia. Combatir la desinformación no es censurar,
sino informar mejor. Países como Brasil han comenzado a implementar marcos
normativos y acciones preventivas y sancionatorias en esta materia.
8.
Conclusión: la democracia como tarea permanente
La democracia bajo presión no es un diagnóstico
pesimista, sino una llamada a la acción. La historia demuestra que se fortalece
cuando la ciudadanía la defiende, las instituciones resisten y la verdad
prevalece sobre la manipulación (Diamond, 2019). Defender la democracia
significa renovar cada día el compromiso con la libertad, con la diversidad y
con el respeto a las reglas del juego. Significa entender que la democracia no
es perfecta, pero que sigue siendo el único sistema que nos permite corregir sus
errores sin sacrificar la libertad.
El 7.º Informe del estado de la región advierte
también sobre la creciente tendencia hacia la autocracia en América Latina
(Programa Estado de la Nación, 2024), y la cual es una tenencia que ha cobrado
significancia en algunos países de Centroamérica. Y acá cabe recordar lo que
señalaba el expresidente boliviano Carlos Mesa en entrevista con José Zepeda,
cuando se le pregunta respecto de los intentos de autoritarismos y nos refería
a la importancia de la preeminencia constitucional “la jurisdicción
constitucional es el celofán democrático que intenta cubrir el corazón
autoritario” (Zepeda, 2023. Párr. 19).
Es
entonces que hoy, frente a todas estas presiones mencionadas anteriormente,
debemos reafirmar una convicción esencial: que las instituciones no son muros
inamovibles, sino pilares vivos que se sostienen sobre la ética, la confianza y
la participación ciudadana. Solo así, bajo presión, pero con convicción,
podremos asegurar que la democracia siga siendo el espacio donde la pluralidad
se respeta, donde las diferencias se procesan en paz y donde el futuro se
construye con y en libertad.
Referencias
BBC News. (2025).
Nepal: Youth-led protests and political change.
Carothers, T. (2006). Confronting the weakest link: Aiding political
parties in new democracies. Carnegie Endowment.
Carothers, T. y O’Donohue, A. (2020). Democracy aid at a critical
juncture. Carnegie Endowment.
Dahl, R. (1998). On democracy. Yale University Press.
Diamond, L. (2019). Ill winds: saving democracy from Russian rage,
Chinese ambition, and American complacency. Penguin.
Freedom House. (2024). Freedom in the world 2024.
International Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA). (2022). Electoral
management design.
International Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA). (2023). Democracy and digitalization.
Latinobarómetro.
(2023). Informe Latinobarómetro 2023.
Levitsky, S. y Ziblatt, D. (2018). How democracies die. Crown.
North, D., Wallis, J. y Weingast, B. (2009). Violence and social
orders. Cambridge University Press.
O’Donnell, G. (2004). Accountability horizontal. Journal of Democracy,
15(4), 5–19.
Organisation for Economic Co-operation and Development (2020). Development co-operation
report 2020: learning from crises, building resilience. OECD Publishing.
Organisation for Economic Co-operation and Development (2023). Informe sobre cooperación al desarrollo 2023: Debate sobre el sistema de ayuda.
Publicaciones
de la OCDE.
Pérez, M. (23 set., 2025). Dania Ravel acusa intento de inhibir
independencia en decisiones del INE. El Economista. https://www.efinf.com/clipviewer/ 83749f556f58a3ef293eef7a0820efed?file
Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2023). Informe anual del 2022. PNUD
Programa Estado de la Nación. (2024). Séptimo Informe del estado de
la región.
Putnam, R. (1993). Making democracy work. Princeton University
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Sunstein, C.R. (2017). República: democracia dividida en
la era de las redes sociales. Princeton University
Press.
United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO).
(2021). Global citizenship education.
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(2023). Guidelines for regulating digital platforms.
Wardle, Claire y
Hossein, D. (2017). Information
Disorder: Toward an interdisciplinary framework for research and policy making.
Council of Europe.
Zepeda, J. (2023).
Democracia abierta: entrevista a Carlos Mesa. Open Democracy.
https://www.opendemocracy.net/es/carlos-mesa-bolivia-celofan-democr %C3%
A1tico-envuelve-un-corazon-autoritario/
* Salvadoreño, politólogo,
correo mzaldivar@ifes.org. Licenciado en
Ciencias Políticas, con maestría en Derechos Humanos. Director para América
Latina y el Caribe de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales
(IFES, por sus siglas en inglés).